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  • Árboles caídos y ramas secas inundan el bosque de Les Rodanes pese a que Sanidad Forestal pide extraer masa muerta para evitar incendios

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«La imagen es pavorosa, hay cientos de pinos secos cayéndose al suelo, esto es pólvora». Así resume José Antonio, vecino de la urbanización Monte Horquera de Vilamarxant, la situación en la que se encuentra el bosque de Les Rodanes, y que ha disparado la preocupación tanto de los residentes como de la Coordinadora de los Bosques del Turia y del grupo popular en el Ayuntamiento de la localidad.

El problema, según coinciden en señalar, se ha agravado a causa de la paralización de los trabajos de extracción de masa forestal que se venían desarrollando en la zona desde finales de 2014 tras los daños sufridos en las pinadas por la plaga de tomicus, que provocó la muerte de centenares de ejemplares. Ante esta problemática, la sección de Sanidad Forestal de la Conselleria de Medio Ambiente aconsejó talar tanto el arbolado afectado por el insecto como de los pinos muertos «con el objetivo de minimizar los riesgos de aumento de plagas, riesgo de caídas, aumento de combustible y el consiguiente riesgo de propagación de incendios», según recuerda un informe del citado servicio de enero de este año.

Estas tareas, tras un largo proceso burocrático, se iniciaron en mayo de 2015 a través de una empresa privada, pero controladas por la propia conselleria. Sin embargo, tras el verano, y ya con el tándem PSPV-Compromís al frente de la Generalitat y el Consistorio de la localidad, los trabajos fueron suspendidos temporalmente a petición del propio Ayuntamiento de Vilamarxant pese a que «desde el punto de vista de sanidad forestal no existían motivos para la paralización», tal y como recoge el informe. Sin embargo, el pasado mes de diciembre la paralización se hacía definitiva. Según explicó ayer a LAS PROVINCIAS el director general de Medio Natural y de Evaluación Ambiental, Antoni Marzo, «lo paramos por el gran impacto ambiental que se estaba produciendo y los daños que estaba registrando el terreno con esta actuación, y el margen de beneficio para la empresa con las condiciones que le poníamos era muy limitado, por lo que decidimos rescindir el contrato».

 

Por contra, tras esta suspensión de los trabajos, el servicio de Sanidad Forestal insistía en que «la propuesta de actuación no puede ser otra que la iniciada en su momento, es decir, proceder al apeo, extracción y eliminación de la masa muerta en aquellas zonas donde los costes de estos trabajos entren dentro de los parámetros razonables». En las zonas de difícil acceso, al menos, la sección insta a colocar apeos que apuntalen el terreno y eviten arrastres, facilitar la regeneración, la transitabilidad y reducir el riesgo de incendios, entre otros aspectos.

Pese a todo ello, como alertan los vecinos, la coordinadora y el grupo popular, el combustible forestal ha ido creciendo en esta primera mitad del año hasta la situación actual en la que se dispara el riesgo de incendio forestal.

Reivindicación

El portavoz del PP en el Consistorio de Vilamarxant, Ciro Ferrer, recordó que su grupo lleva reivindicando desde finales del pasado año la reanudación de los trabajos de extracción de la madera muerta y de aquellos pinos enfermos susceptibles de propagar la plaga de tomicus. Para ello, presentaron dos mociones, en noviembre 2015 y en enero de 2016, en el pleno municipal que no fueron atendidas. «Lo más grave de la supresión de estas tareas no es sólo la posible propagación de la plaga de tomicus, sino el riesgo que existe para la seguridad de las personas que viven en la urbanización Monte Horquera ya que, en caso de producirse un incendio forestal, tanto su integridad como la de sus casas estarían en serio peligro y todo gratuitamente por la obcecación de los mal llamados ecologistas que, por querer proteger tanto, acaban consiguiendo el efecto contrario», resumió Ferrer.

Marzo, por su parte, resaltó que los recortes en el presupuesto ha imposibilitado a su departamento encargarse directamente de los trabajos, ya que la opción de adjudicarlo de nuevo a una empresa privada se ha descartado. Este año intentarán salvar el verano con un aumento de la vigilancia y, a partir del próximo ejercicio, se crearán brigadas forestales «en cada una de las demarcaciones que lleven a cabo un trabajo más continuado en el monte durante todo el año».

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